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Cristina Fernandez en la cena de camaradería de las Fuerzas Armadas

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACION, CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER, EN LA CENA DE CAMARADERIA DE LAS FUERZAS ARMADAS

Señor vicepresidente de la Nación; señora Ministra de Defensa; señores jefes de Estado de las tres Fuerzas y señor Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas Argentinas; señores oficiales; invitados oficiales: en primer término y antes de abordar esta mi primer intervención en la Cena de Camaradería de las Fuerzas Armadas quiero hacerles el anuncio que me habían solicitado bajo amenaza de no darme cena esta noche los tres jefes de las Fuerzas Armadas si no anunciaba finalmente el aumento que se les concede a las Fuerzas Armadas, similar al resto de la administración pública nacional. Muy en broma en el último encuentro que mantuvimos en la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral me decían "Presidenta, si no anuncia el aumento me parece que no le vamos a dar comida después". Y como eran tres hombres y las mujeres somos débiles y no tenemos fuerza para oponernos, finalmente dije vamos a dar el aumento que corresponde a nuestros oficiales, suboficiales y a todo el personal de nuestras Fuerzas Armadas, en forma similar al que ha recibido el resto de la administración pública nacional.

 Es para mi un gran compromiso la intervención de esta noche frente a todos ustedes, que es en definitiva transmitirles a mis subordinados el pensamiento de la Jefe de Estado en torno a un tema clave como es nuestro sistema de defensa nacional, y los desafíos que esto presupone en un mundo muy complejo y cada vez más complejo. En principio definir los dos ejes básicos que constituyen nuestra comprensión; primero la de un Gobierno democráticamente electo, que es quien por imperio de la Constitución diseña y planifica la concepción, las alianzas estratégicas y la ejecución de una política de defensa, en el marco irrestricto del respeto a los derechos humanos y la autodeterminación de los pueblos. En segundo termino lo que ha definido nuestra Ley de Defensa Nacional, la construcción del sistema de defensa nacional donde las Fuerzas Armadas constituyen precisamente el instrumento militar de este concepto de la defensa nacional. 

Bajo esos dos ejes fundamentales quiero abordar en esta noche siete puntos que para mí son claves: el primero, la integración definitiva de nuestras Fuerzas Armadas a los derechos y garantías que tienen todos los ciudadanos argentinos. Nuestros hombres y mujeres que con vocación han elegido la carrera de las armas son ciudadanos y ciudadanas especializadas en el uso de armas y con estudios en materia de defensa nacional. Pero son también ciudadanos que merecen todos los derechos y garantías del resto de la ciudadanía. Por eso creemos que es inminente la sanción de un nuevo código de justicia militar, que fuera enviado al Parlamento argentino por el anterior gobierno, y que sin perder de vista las características específicas y especiales que tiene la actividad militar en cuanto a jerarquía, en cuanto a cumplimiento de los órdenes, plantea un sistema de derechos y garantías de los cuales los hombres y las mujeres de armas no pueden carecer. Se plantea inclusive la figura del obusman dentro de las propias Fuerzas Armadas, como una garantía de esos derechos civiles que también tienen todos los argentinos, vistan uniforme o no, a acceder a una justicia absolutamente igualitaria. La igualdad no es una concesión, es esencialmente la base intrínsica de un sistema democrático, civilizado y desarrollado.

La segunda cuestión pasa también dentro de esta integración, lo que hicimos hace unos días en al Escuela de Suboficiales Sargento Cabral, y que también presupone la necesidad de acceder por parte de nuestros miembros de las Fuerzas Armadas, en este caso suboficiales, a bienes básicos como la vivienda. Por eso también la integración de los hombres de armas a planes federales de viviendas. No es tampoco una concesión magnánima, es simplemente la concreción efectiva y práctica de esta igualdad que demanda la sociedad para todos sus integrantes. Esperamos también poder abordar en esta planificación la incorporación de los oficiales también a planes especiales que vamos a lanzar para sectores con un poder adquisitivo mayor del grupo familiar en su conjunto, de manera tal que todos también puedan acceder a estos bienes básicos de un estado de bienestar.

La siguiente cuestión tiene que ver con la reformulación estructural de la gestión de las Fuerza Armadas. Hace un mes atrás aproximadamente me tocó visitar el Edificio General Libertador José de San Martín. En esa oportunidad tuve la visión de cómo vamos a concebir la ejecución de un sistema de defensa, no ya como compartimentos estancos entre las tres fuerzas como era antes, cuando cada una tenía un sistema que se repetía o se replicaba en forma similar en cada una de las fuerzas, muchas veces gastando recursos innecesarios, porque por allí podría hacerse en forma absolutamente centralizada, desde la adquisición hasta licitaciones. Pero también en tareas que tengan que ver con la especificidad del hecho de ser un integrante de las fuerzas Armadas, y que en realidad correspondían a una visión de una Argentina de otro siglo, del siglo pasado, en donde cada fuerza se sentía como algo diferente a la otra. Concebimos ahora, en este sistema integrado de defensa, a nuestras Fuerzas Armadas como una sola, con distintas, con distintas especificidades, pero una sola. Creemos que esta reformulación estructural de gestión centralizada, que fue desarrollada en esa visita que tuvimos oportunidad de realizar  al Edificio General Libertador San Martín, constituye un avance muy importante en el marco de dar mayor eficiencia, mayor eficacia a la gestión de un sistema de defensa.

La tercera cuestión es la formación del militar. En estos días, creo que el jueves, vamos a presentar conjuntamente con el Rector de la Universidad de Tres de Febrero la maestría en sistemas de defensa. Porque normalmente en nuestra sociedad el tema de defensa se vio como algo que podía ser solamente estudio por parte de quienes habían accedido a la vocación militar, como si la cuestión de la defensa solo pudiera ser militar, cuando en realidad vemos en todos los países desarrollados, en todos los países modernos, que tienen grandes y eficaces sistemas de defensa, una participación de la sociedad civil  en los estudios y formación de ése sistema de defensa nacional. Creemos entonces que más allá de que obviamente en las unidades académicas específicas de las Fuerzas Armadas, donde las cosas que hacen estrictamente a las cuestiones de armas de preparación militar, lo que puede ser el aspecto militar, dejarlo en los institutos militares. Pero todas aquellas materias, todos aquellos objetivos que se dan en universidades públicas nacionales o privadas, deben ser también para una mejor cohesión de la sociedad en un sistema de defensa. Todos debemos entender que la defensa nacional no es un concepto únicamente militar, es profundamente un concepto político, geopolítico, donde el aspecto militar es un instrumento fundamental, pero no es único.           

El cuarto abordaje que voy a hacer aquí es el tema de industria y defensa. Larga historia tienen nuestra fuerzas Armadas en la defensa y la construcción de la industria nacional. Generales como Savio, como Mosconi, hicieron escuela porque concebían que no hay mejor sistema de defensa que una nación desarrollada industrialmente, en todos sus aspectos y tareas. Estamos trabajando fuertemente para que junto a los que lo que entendemos fue algo fraudulento en el tema de Tandanor, conjuntamente con los astilleros Domec García, podamos desarrollar allí un polo en el cual la industria naval tenga el rol que siempre debió tener y nunca se debió abandonar. Podríamos hablar también en materia aeronáutica, nuestro país pionero en América del Sur en el desarrollo aeronáutico, cuando otras naciones ni siquiera habían abordado el tema. Y hoy vemos nuestro atraso científico, tecnológico y de desarrollo industrial en estos temas, y entonces pensamos, reflexionaos en voz alta, cuánto tiempo hemos perdido, cuántas cosas podríamos haber hecho. Pero no es hora de mirar el pasado para lamentarse ni para llorar, sino para aprender de los errores que cometimos todos y de no volver a cometerlos. Creo que esta es la enseñanza más importante que puede tener el análisis de nuestra historia.

También el abordaje muy importante del rol que están cumpliendo nuestras Fuerzas Armadas en las misiones de paz, de las cuales debo decirles estoy absolutamente orgullosa. Me toco visitar este año nuestra misión en Haití, la MINUSTA, donde nuestras Fuerzas Armadas tienen a su cargo el hospital que atiende a los 11 mil efectivos de la misión de paz, pero al mismo tiempo también cumple misiones militares tal vez en los lugres más graves en cuanto su situación social. Quiero decirles que visitando ese hospital militar me sentí muy orgullosa por el desempeño y el alto profesionalismo de nuestros médicos, médicas, enfermeros, oficiales, todos en una tarea que también sabemos que estamos haciendo en Chipre y que tengo intenciones de poder concretar una visita a nuestras Fuerzas ahí antes de fin de año para realmente llevar la palabra, en mi carácter de Presidenta de todos los argentinos, de aliento por el rol que cumplen hombres y mujeres en estas misiones y que, además, ponen a la Argentina en un lugar de defensa del multilateralismo de las misiones de paz y de la necesidad de construir un mundo más seguro.

Finalmente, quisiera abordar lo que considero, tal vez, lo básico: el sistema de defensa y la concepción estratégica que tiene esta Jefa de Estado acerca de cuál debe ser nuestro sistema de defensa nacional en el mundo que viene.

Hablar del mundo que viene, hablar de nosotros mismos, de nuestra historia implica, necesariamente, hacer un repaso de cómo interactúa en nuestra historia de casi doscientos años la conformación de un sistema nacional de defensa, cómo interactúa en circunstancias externas e internas que fueron definiendo las distintas etapas que tuvo nuestro sistema de defensa nacional.

En los orígenes de la patria, en la construcción de la patria, el sistema de defensa nacional tuvo un fuerte acento de decisión interna. El hecho de que yo esté aquí en julio, como lo han hecho otros presidentes, es precisamente porque acerca el día de nuestra independencia. Y nuestra independencia fue decidida y apurada, por así decirlo, aunque no constituya un término muy académico, precisamente por hombres integrantes de las Fuerzas Armadas frente a políticos que aquí, en Buenos Aires, tal vez no tenían demasiadas intenciones de declarar la independencia nacional porque habían cambiado las cosas en el mundo y nuevamente, luego de la derrota napoleónica en Europa, corrían vientos de restauraciones monárquicas.

Sin embargo, fue el general José de San Martín, acompañado por otro hombre que no era militar, pero que se había hecho militar para defender a la patria, como fue Manuel Belgrano y con Martín Miguel de Güemes, los que empujaron precisamente a que en Tucumán se declarara la independencia el 9 de julio de 1816.

 

Allí había fuertes influencias externas para así no hacerlo, pero entonces el sistema de defensa nacional funcionó con los intereses de adentro y para este país que se estaba construyendo en una interactuación muy fuerte con lo que el pueblo y sus Fuerzas Armadas demandaban para la nación. Fue la primera centuria que definió este perfil de sistema de defensa nacional.

 

La segunda centuria, la del siglo XX, nos encontró con un sistema de defensa nacional donde los criterios y los objetivos fueron colocados, fundamentalmente después de la Segunda Guerra Mundial, desde afuera hacia dentro. Todos ustedes lo saben, un mundo bipolar, un mundo dividido en dos luego de Yalta y Posdam, implicó que se reformularan todos los sistemas de defensa nacional, fundamentalmente también en nuestro continente, y, entonces, el peligro no estaba ya afuera de las fronteras sino adentro.

 

Me interesa analizar las cosas que nos han pasado, no con un dedo acusador, sino fundamentalmente para entender cómo han interactuado los agentes externos e internos en la historia que nos tocó vivir durante el siglo XX de interrupciones de gobiernos constitucionales y democráticos.

 

Sería muy fácil para mí pararme aquí esta noche y tal vez con un tono admonitorio dar clases de quién tuvo la culpa, pero lo cierto es, bueno es reconocerlo en este ámbito, que las cosas que han pasado en la República Argentina en materia de interrupciones institucionales no tuvieron únicamente a las Fuerzas Armadas como sus autores. En todo caso, como mascarones de proa de otros designios que venían desde afuera y también desde adentro, pero que cuando hubo que hacerse cargo de la historia no se hicieron y solamente fueron las Fuerzas Armadas las que allí quedaron como si fueran los únicos responsables de las cosas que habían pasado en la República Argentina. Esto no exculpa ni quita responsabilidades, pero coloca las cosas en su justo término histórico.

Hubo también sectores civiles que impulsaron también esas interrupciones institucionales. Tal vez la más terrible de todas, la última, la trágica, la del 24 de marzo de 1976 a la que espero referirme por primera y última vez como Comandante en Jefe de todos ustedes porque de lo que pasó y de los responsables debe ocuparse la Justicia.

Yo me voy a ocupar, junto a ustedes, de construir este sistema de defensa nacional que requiere el mundo que viene, que ya no es un mundo dividido entre los peligros de nuevas o extrañas ideologías, sino que por el contrario, es un mundo más concreto, más difícil, donde el punto estará en la defensa de nuestros recursos naturales, de nuestra Antártida, de nuestra agua.

Hace pocos días me tocó estar en la Conferencia de FAO en Roma y escuché al señor Presidente de la República Federativa del Brasil condenar duramente declaraciones de una importante dirigente europea donde se planteaba el derecho del mundo a cuidar de la amazonía. Y ayer leía una vez más declaraciones del Presidente de la República Federativa del Brasil respondiendo a otro ex importantísimo ex Premier europeo que también sostenía que amazonía y el acuífero guaraní deben ser patrimonio de la humanidad.

Aquí me viene a la memoria algo que dice un amigo mío gobernador de una provincia del Noreste argentino: "Viste, Cristina, siempre declaran patrimonio cultural al agua, a los glaciares, a la amazonía, nunca desde allá se declaran patrimonio de la humanidad las patentes medicinales, los remedios, el conocimiento". Siempre son curiosamente los recursos naturales los que son declarados patrimonios culturales o naturales de la humanidad.

Creo sinceramente que este siglo XXI va a exigir de los sistemas de defensa nacional, entendidos estos como una construcción global de la sociedad en su conjunto y sus Fuerzas Armadas como el instrumento militar de ese sistema de defensa, el punto clave del siglo XXI. La defensa y protección de nuestros recursos naturales nos hacen, particularmente aquí, en América latina, a argentinos, brasileros, venezolanos, chilenos, uruguayos, bolivianos, ecuatorianos como una región productora de energía y alimentos, dos elementos claves que seguramente ustedes me habrán escuchado mencionar mucho antes de que esto tomara la dimensión mediática que hoy tiene cuando me tocó asumir como Presidenta de todos los argentinos el 10 de diciembre del año pasado.

Por eso, los invito a todos ustedes, oficiales de las Fuerzas Armadas, hombres y mujeres que han decidido ejercer su vocación, de tener las armas para defender a la patria, a construir con esta concepción y en este mundo difícil este nuevo sistema de defensa nacional que exige el ahora.

Yo sé que muchos de ustedes han pasado momentos difíciles y seguramente podrán seguir, tal vez, pasando momentos difíciles, pero hay cosas, señoras y señores, que solamente las pueden solucionar, como digo yo, la coronela Justicia y el general Tiempo y creo, compatriotas que visten uniforme, que en nombre de todos los argentinos, de todos los hombres y mujeres, jóvenes, viejos, profesionales, intelectuales, obreros, trabajadores, en nombre de todos ellos creemos que nos merecemos todos una historia diferente. Y construir una historia diferente a la que hemos tenido para entrar en el tercer siglo de vida, va a ser una obligación que todos vamos a tener. Cuanta más alta la responsabilidad, más alta la contribución a la construcción de esa nueva historia. Pero quiero decirles a todos ustedes que cada uno de ustedes, hombres y mujeres que visten uniforme, tienen su lugar para cumplir en esta nueva historia que queremos construir.

Muchas gracias y quiero brindar por la patria y por el Día de la Independencia que se celebrará el 9 de julio próximo.

Por la Argentina, por la patria y por la independencia, ¡salud!